Príncipe gato

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Capítulo I

Desperté

Un día amanecí en este cuerpo, puede ser que en antiguas vidas haya sido un hombre, tal vez camine en dos piernas, baile, corrí y disfrute de la buena vida. Hoy soy gato.

Es frustrante escabullirse por los basureros, andar de noche y sobrevivir comiendo ratones, siento que esta vida no es para mi y quisiera que algún humano me pudiera comprender pero por ahora solo puedo conformarme con conversar con otros animales. Este mundo no es la sombra del lugar que visito en mis sueños.

Todas las noches espero a que ella vuelva, es tan hermosa, su traje blanco, su resplandor; solo me roba suspiros. Ella aparece pero en ocasiones y en otras sólo logró ver su sombra. No me conformo con soló una parte de ella, yo la quiero completa y no estoy dispuesto a compartirla.

Soy muy bien parecido, no soy un gato común. Mi pelaje negro permite mi camuflaje con la noche y mis ojos como hipócritas pueden engañar, de día son azules y de noche amarillos. ¿Crees que es normal? En este mundo nada es lo que parece.

Hay un lugar en donde me gusta estar y disfrutar de un buen bolero o tal vez algo de jazz. Me posó en la ventana de aquel balcón rojo y me pierdo entre las veraneras de colores que caen de los maceteros.

Cada día hay música distinta en el bar de la esquina, me entretengo viendo a las personas bailar al son de los instrumentos. ¡Como quisiera poder bailar! Creo que soy un excelente bailarín, cierro mis ojos y me veo invitando a la morena de voz angelical para que baile un rato conmigo luego los abro y aquí estoy. Un gato sentado a la orilla de un balcón.

Y sí, ahí estaba yo. Como todas las noches, me encontraba caminando en mis cuatro hermosas patas mientras conversaba con el amor de mi vida (de hecho la única que me escucha y está conmigo todas las noches). Pero ¿quién más podría quedarse a escuchar los maullidos de un gato? Creo que todos sabemos esa respuesta y es nadie.
Estábamos ella es yo, ella desde el cielo escuchando las quejas de mi día y yo caminando en busca de alimento y distracción (la vida de un Gato no es nada fácil). Mientras iba llegando a mi lugar favorito como todos los viernes, mis oídos captan unos gritos de ayuda.

auxilio, (gritaba una mujer a lo lejos). Corrí lo más rápido que pude hasta un callejón oscuro y ahí la encontré.

Que podía hacer yo. (me preguntaba a mí mismo) sólo soy un gato, no puedo defenderla.

No sabía qué hacer, sentí impotencia al ver como ese malhechor le rasgaba la blusa y dejaba a la vista su ropa interior. Pero qué podía hacer yo, si sólo soy un gato indefenso. Mire al cielo esperando a que mi amada me diera alguna señal pero nada pasaba. Sin más corrí al rescate de la pobre joven que estaba siendo golpeada.

Me abalancé hacia la espalda del agresor y le pegue el mordisco de su vida, se escuchó un fuerte grito y él la soltó. Todo pasó tan rápido, me sentía como en una película de acción. Yo el súper gato heroico salva a una bella dama. Ya me imaginaba todos los titulares de periódicos con mi foto en ellos.

Sentí un dolor muy fuerte en el lomo y vi que el hombre venía directo a mí con una botella rota, cerré mis ojos sabiendo que ahí terminaría mi vida y esperando que la próxima fuese mejor. De repente escucho un gran estruendo y abro los ojos asustados, me miro y me doy cuenta que sigo con vida; veo a mis alrededores en medio de la oscuridad y ahí estaba ella llena de sangre arrodillada en el suelo con un arma en sus manos.

Qué irónico, miren quien salvó a quien.

Odio a este cerdo, ojalá te pudras en el infierno (dijo ella secándose las lágrimas y manchando su cara de sangre y tierra). La miré aterrado con los ojos abiertos de par en par sin poder emitir ningún sonido, ella me miró y con un dulce rostro me pregunto:

¿Te encuentras bien? 

Si claro como si ella fuera a entender mis maullidos.

– pues sí, muy golpeado y sucio gracias a ti. Qué bueno que ella no entendía lo que yo decía porque si no, qué lío.

– Discúlpame no era mi intención que salieras lastimado pero bueno ya pasó todo (dijo mientras se limpiaba la sangre y recogía sus pertenencias)

– Bueno debes ser más cuidadosa. Entre en razón, me quedé mudo y con los ojos como platos al ver que ella pudo entender lo que dije y……

– ¿Puedes entende lo que digo?

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Principe Gato

Capítulo I

Desperté

Un día amanecí en este cuerpo, puede ser que en antiguas vidas haya sido un hombre, tal vez camine en dos piernas, baile, corrí y disfrute de la buena vida. Hoy soy gato.

Es frustrante escabullirse por los basureros, andar de noche y sobrevivir comiendo ratones, siento que esta vida no es para mi y quisiera que algún humano me pudiera comprender pero por ahora solo puedo conformarme con conversar con otros animales. Este mundo no es la sombra del lugar que visito en mis sueños.

Todas las noches espero a que ella vuelva, es tan hermosa, su traje blanco, su resplandor; solo me roba suspiros. Ella aparece pero en ocasiones y en otras sólo logró ver su sombra. No me conformo con soló una parte de ella, yo la quiero completa y no estoy dispuesto a compartirla.

Soy muy bien parecido, no soy un gato común. Mi pelaje negro permite mi camuflaje con la noche y mis ojos como hipócritas pueden engañar, de día son azules y de noche amarillos. ¿Crees que es normal? En este mundo nada es lo que parece.

Hay un lugar en donde me gusta estar y disfrutar de un buen bolero o tal vez algo de jazz. Me posó en la ventana de aquel balcón rojo y me pierdo entre las veraneras de colores que caen de los maceteros.

Cada día hay música distinta en el bar de la esquina, me entretengo viendo a las personas bailar al son de los instrumentos. ¡Como quisiera poder bailar! Creo que soy un excelente bailarín, cierro mis ojos y me veo invitando a la morena de voz angelical para que baile un rato conmigo luego los abro y aquí estoy. Un gato sentado a la orilla de un balcón.